
Hace días que está muy nublado y que no logro ver el sol por Palma. Es una verdad universal conocida por todos que los meteorólogos no aciertan nunca y me pregunto si no será verdad aunque aparentemente no se hayan equivocado.
Otra cuestión que me pregunto hoy es si tiene sentido controlar el tiempo. Supongo que está en nuestra naturaleza temer lo que no podemos controlar, lo que se nos escapa de las manos, lo que no depende únicamente de nosotros y por ello tratamos de controlarlo todo. Para sentir con menos intensidad ese miedo.
En general solemos apreciar los días soleados, con temperatura templada. Vivimos esperando sentir esos días por siempre y supongo que no estamos muy preparados para los días de lluvia. Y, aunque uno haya pasado meses de diluvio, no se acostumbra a ello por más que lo intente y anhela los días soleados con todo su ser. Pero también es una realidad universal que no siempre hace buen tiempo, y que aferrarse a esos días soleados no es bueno. El tiempo cambia, siempre cambia y eso no depende de nosotros...tenemos que aprender a llevar siempre el paraguas, por si acaso, aunque parezca imposible que pueda llover.
Lo cierto es que yo he vivido con mucha intensidad esos días soleados que han pasado por mi vida, y en esos días incluso me daba igual que el cielo no estuviera despejado del todo, me daba igual que existieran nubes, porque esas nubes no me impedían poder mirar al sol a los ojos.
Todo el mundo dice que mirar al sol causa ceguera... Yo he comprobado que no es del todo cierto.. No causa ceguera, simplemente lo que se ve es diferente. La realidad que se observa no es la misma. En un momento puedes perderte en su luminosidad y cuando apartas la mirada sólo alcanzas a ver la imagen grabada que te dejó. La intensidad de su fuego es tan grande que cuesta muchísimo deshacerse de la visión que provoca. Pero si no has estado expuesto indefinidamente, la vista se recupera y las manchas de luz desaparecen. Puedes volver a ver lo que todo el mundo ve, aunque esto no quiere decir que sea mejor. De hecho sé que mucha gente decide vivir sus vidas mirando al sol siempre, aunque su “ceguera” se torne irreversible. Suerte por ellos, afortunados son.
En cualquier caso, la visión del sol en mis ojos no ha resultado desagradable. Todo lo contrario, se aprende a ver más allá de las cosas. Perderme en su luz ha sido la experiencia más bonita de mi vida. Una experiencia que no podré olvidar por mucho que lo intente. Supongo que las manchas de luz regresarán de vez en cuando, son difíciles de olvidar, pero en cierto sentido me siento afortunado porque esa manchas de luz que dejó grabadas en mis ojos eran de color verde, verde esperanza.
La gente dice que mirar al sol causa ceguera.
Pero...¿no se dice también que no hay mayor ciego que el que no quiere ver?

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