domingo, 26 de agosto de 2007

Y con éste, ya van dos






Ayer finalmente llegó el frío a Palma. Me asalta al escribir esto un sentimiento de Déjà Vu. Sin embargo, escribo esto sabiendo que no es algo nuevo. Escribo esto sabiendo que ya lo he escrito. Hace alrededor de dos años escribí por primera vez esta entrada, algo que significó para mí un antes y un después.

Por primera vez le daba la espalda al sol, al camino fácil, al que no era yo y decidía mirar los nubarrones, sabiendo, eso sí, que quizá me depararan una hermosa estela de colores.... Somewhere over the rainbow. En cualquier caso era una apuesta fuerte por mí y por lo que YO significaba para mí mismo. Era entrar dentro de mí para buscarme, porque me sentía perdido, y, finalmente salir para poder gritar desde las ventanas que yo también existía...que yo también formaba parte del mundo.

Curiosamente, ese relato repleto de simbolismo, en contra de lo que piensa la gente, ocurrió de verdad...tal cual. No fue una mera invención. Ese día, llegó el invierno a Palma, ese día el sol plantaba la última batalla al mal tiempo en un intento vano por no perder territorio. Ese día pude ver, porque así lo quise, el arco iris... Ese día también fue crucial para mí. Ese día empecé con pie fuerte un camino que sigo recorriendo hoy cada vez más seguro. Esa sonrisa introspectiva fue el primer paso para todos los acontecimientos que vendrían más adelante...

Curiosamente, ayer volvió a ocurrir. Ayer finalmente llegó el frío a Palma. Ayer volví a ver la lucha por la supervivencia del sol agonizante. Cada vez, ganando más terreno temporal y perdiendo la batalla más tarde...ayer, ya era diciembre. Ayer volví a buscar el arco iris...esta vez con más seguridad, sabiendo que era cuestión de tiempo encontrarlo...y finalmente lo volví a ver.

De hecho se ha convertido en una constante en mi vida, en un compañero inanimado de viaje, que me recuerda quién soy, porque en el fondo soy parte de él. Como también soy parte de las nubes que lo acompañan y del sol receloso que les planta batalla.

Una vez leí un cuento de un poblado en el que la gente decía tener la edad de lo que realmente había vivido...la edad correspondiente al tiempo en el que se había sentido viva. Supongo, que en el fondo, es hoy cuando entiendo perfectamente su significado.

Hace dos años, dejé caer mi primera alegoría con un sentimiento de inseguridad, de miedo, que, como posteriormente descubrí, no me va a abandonar jamás. Hoy, escribo estas palabras para celebrar mis dos años de vida...



Palma, 7 de diciembre de 2006

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